La novedad en Cristo

El anuncio del Evangelio es, por definición, una buena noticia que lo renueva todo. A lo largo de la historia, y especialmente consolidado a raíz del Concilio Vaticano II, la Iglesia ha querido subrayar el verdadero rostro de nuestra fe: un Dios que es Amor y que busca una relación de correspondencia, confianza y profunda Misericordia con el ser humano. La vida cristiana ya no se puede entender como un simple código de prohibiciones enfocado a "hacer las cosas para no pecar" o por miedo a la condenación, sino como la respuesta agradecida y libre de un hijo que se sabe amado con locura por su Padre del Cielo.


Algunas Ideas Clave


Propuesta práctica: "Vivir desde el Agradecimiento"

Para vivir esta semana bajo la luz de la "novedad en Cristo", desterrando la vieja mentalidad del deber angustioso, te proponemos centrar tus esfuerzos en un triple entrenamiento basado en el amor y la misericordia:

El Ejercicio de la Respuesta de Amor

Sustituye el miedo por el deseo de amar a través de estos tres pasos concretos:

  • El motor del agradecimiento: Cuando cumplas con tus deberes de piedad o de obligación de esta semana (ir a Misa, rezar unos minutos, ayudar a alguien), no lo hagas pensando: "Tengo que hacerlo porque si no, es pecado". Hazlo diciendo en tu interior: "Señor, lo hago porque te amo y estoy agradecido por todo lo que me das". Cambiar el "tengo que" por el "quiero que" transforma el alma.
  • Acoger la Misericordia en seguida: Si durante el día caes en una falta de paciencia, una pequeña mentira, pereza o egoísmo, no te quedes lamentándote de manera tóxica o enfadado contigo mismo. Di inmediatamente un acto de contrición amoroso: *«Jesús, lo siento, ayúdame, tú sabes que te amo»*. Recomienza con paz, recordando que Dios siempre perdona y olvida.
  • Mirar a los demás con ojos de Padre: Si Dios nos trata con tanta misericordia y amor, nosotros debemos ser el reflejo de ese rostro ante quienes nos rodean. Esfuérzate esta semana por no juzgar con dureza los errores de los compañeros de trabajo, amigos o familiares. Sustituye la crítica o el reproche por una actitud de acogida, disculpa y comprensión.

Objetivo: Redescubrir la alegría de ser cristianos, experimentando que el camino hacia el Cielo no es una cuerda floja llena de miedo a caer, sino un camino seguro cogidos de la mano de un Dios que ha entregado su vida por cada uno de nosotros.